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Comida natural para perros: cruda, cocinada, deshidratada, casera o pienso

Comida natural para perros. Has leído estas palabras un millón de veces: en latas de comida húmeda, en piensos con y sin cereales, en webs que venden comida preparada a domicilio, en blogs de nutrición y en cuentas de supuestos expertos. A veces incluso en el envase de piensos muy baratos y de dudosa calidad. Y si cualquier formato admite la etiqueta de «natural», la pregunta es inevitable: ¿a qué nos referimos exactamente con ella?

Perro jack russell comiendo de su cuenco en casa

Porque en alimentación, tanto humana como animal, las marcas juegan a que todo parezca más sano y apetecible, aunque el comprador no acabe de tener claro qué está comprando. En lugar de ayudarnos a elegir, consiguen que salgamos más confundidos. Y si has llegado hasta aquí es porque ya has dado el primer paso, que es cuestionarte qué come tu animal. El segundo es más difícil: si necesita un cambio, ¿en qué dirección? Ahí te has encontrado con un montón de opciones (cruda, cocinada, deshidratada, liofilizada, mixta) y con el quebradero de cabeza que es el mundo de la alimentación animal.

Para hacerlo bien, primero hay que entenderlo. En este artículo aclaramos los términos y ordenamos todas las opciones que existen. La finalidad no es decirte cuál es la mejor, porque esa respuesta no existe en general. Es que entiendas las diferencias para poder elegir con criterio lo que más le conviene a tu animal.

¿Qué significa «comida natural»?

Empecemos por lo más importante: «natural» no significa «casero» ni «fresco». En realidad en la UE no hay un artículo de ley que defina «natural» para comida de perros y gatos. Quien fija el criterio es la propia industria: el Código de Buenas Prácticas de Etiquetado de FEDIAF.

Según ese código, «natural» solo puede describir sustancias de origen vegetal, animal, microbiano o mineral a las que no se ha añadido nada y que únicamente han recibido el procesado físico necesario para hacerlas aptas para la fabricación, manteniendo su composición natural. Quedan excluidos los tratamientos químicos, el blanqueo, la oxidación química y cualquier ingrediente transgénico. Si el producto lleva además vitaminas y minerales de síntesis, el código pide una fórmula del tipo «con vitaminas y minerales añadidos».

¿Entonces un pienso puede anunciarse como natural? Sí, porque el criterio es el tipo de procesado, no su intensidad. El propio código enumera los procesos físicos admitidos, y entre ellos están el secado, la molienda, la pasteurización, la pelletización y la extrusión, que es justamente con la que se fabrica el pienso seco. El pollo de una croqueta que ha pasado por alta temperatura y presión, pero sigue siendo pollo y no se le ha añadido nada ajeno, encaja en la definición. Por eso un pienso puede anunciarse como natural sin incumplir nada. La palabra te habla del origen de los ingredientes, no de lo procesado que esté el alimento final ni de si la dieta está bien equilibrada.

Un pienso puede encajar en la definición de natural. Y una comida casera puede estar muy desequilibrada aunque sus ingredientes sean frescos. Lo natural del ingrediente y lo adecuado de la dieta son dos cosas distintas.

¿Cómo de procesada está la comida de mi perro?

Ya sabemos que natural puede no significar lo que creíamos o esperábamos. Hablemos ahora de otra distinción que también es importante y te ayudará a entender la clasificación final de la comida: el grado de procesado.

Pero antes conviene aclarar una cosa: esta clasificación es una analogía divulgativa, no una categoría oficial. Procede de un sistema pensado para la alimentación humana y no aparece en la normativa europea de alimentación animal ni en el código de etiquetado de FEDIAF, que no emplea el término «ultraprocesado» en ningún momento.

  • Comida no procesada (o mínimamente procesada). Ingredientes en su estado original o con manipulaciones que no alteran su composición: cortar, congelar, envasar al vacío. Ejemplos: comida cruda, BARF.
  • Comida procesada. Ingredientes reconocibles a los que se aplica cocción, deshidratación u otros tratamientos para hacerlos digeribles o conservarlos, sin transformarlos en algo distinto. Es el caso de la comida casera cocinada, la cocinada comercial y la deshidratada.
  • Comida ultraprocesada. Formulaciones industriales elaboradas a partir de ingredientes fraccionados (harinas de carne, proteínas aisladas, grasas añadidas) sometidas a procesos intensos de calor y presión, con aditivos tecnológicos para dar textura, palatabilidad y conservación, y con un corrector vitamínico-mineral que repone lo que el procesado destruye. Es la definición que corresponde al pienso extrusionado y a la comida húmeda esterilizada.

Según estas definiciones, ultraprocesado no equivale a mal alimento de la misma forma que lo hace en alimentación humana: es decir, no podemos comparar el donut que nos comemos nosotros con un pienso, porque este último, sea de mejor o peor calidad, si se define como completo en su etiqueta, está equilibrado, y el donut ya sabemos todos que no.

La distinción que de verdad importa: completo o complementario

Hay una cosa que debes mirar siempre, sea cual sea el tipo de comida. En la Unión Europea, un alimento etiquetado como completo está formulado para cubrir por sí solo todas las necesidades nutricionales del animal en la etapa de vida indicada. Uno complementario no las cubre: está pensado como parte de una dieta, no como la dieta entera.

Esta denominación es obligatoria, pero no la encontrarás en el frontal del envase. Está en la letra pequeña, cerca de los ingredientes y de los constituyentes analíticos, con una fórmula del tipo «alimento completo para perros adultos». Fíjate también en la etapa de vida: un producto completo para adultos no sirve para un cachorro.

Tutora leyendo la etiqueta de un alimento para perros

Esto afecta a cualquier formato. Hay latas, comidas cocinadas y menús BARF comerciales que son complementarios, y muchas familias los dan como único alimento sin saberlo. Si solo vas a mirar una cosa en la etiqueta, que sea esta.

Tipos de comida para perros

Ahora sí, con estas aclaraciones previas hechas, vamos a ver qué tipos de comida para perros encontramos.

Pienso y comida húmeda en paté y en trozos

Cruda

Es la menos procesada de todas, porque la comida se da tal cual, con cambios que no alteran su composición, como el troceado, el triturado o la congelación. Al no recibir tratamiento térmico, conserva mejor los nutrientes sensibles al calor. Aquí entra la famosa dieta BARF (Biologically Appropriate Raw Food).

Cuencos de comida cruda para perro: carne, verduras, pescado con marisco e hígado con arroz

Conviene saber que es el formato con mayor riesgo microbiológico, porque la carne cruda puede vehicular bacterias y parásitos que afectan tanto al perro como a las personas de la casa, sobre todo niños, embarazadas o personas inmunodeprimidas. Requiere, por tanto, una manipulación especialmente cuidadosa.

Casera. Se puede preparar en casa comprando los ingredientes, siempre que la dieta esté formulada por un profesional para ajustarse a las necesidades del perro y no dejar carencias. Para ser completa y equilibrada, casi siempre necesita algún tipo de suplementación, mayor o menor según los ingredientes.

Comercial. También hay marcas que la envían a casa, a menudo triturada y en porciones o medallones congelados, mucho más prácticos. Pero ojo: no todas son completas, así que hay que fijarse en el etiquetado, porque en muchos casos requieren suplementación. Algunos de los menús BARF que se venden en España están registrados como complementarios, incluidos algunos que se anuncian como si fueran la dieta entera. Si pone complementario, necesita suplementarse o combinarse con otros productos, aunque la web diga «listo para servir».

Comida liofilizada

Alimento congelado al que se le extrae el agua por sublimación en una cámara de vacío: el hielo pasa directamente a vapor sin llegar a ser líquido. Al trabajar en frío, conserva mejor la estructura, los nutrientes termosensibles y el sabor original. Es el método que menos altera el alimento de todos los que implican secado, y también el más caro.

Ojo con un detalle que suele pasar desapercibido: como la liofilización no aplica calor, el producto parte casi siempre de ingredientes crudos y mantiene los mismos riesgos microbiológicos que el crudo, aunque tenga aspecto de alimento seco. Además, buena parte de los productos liofilizados que se venden son premios o toppers complementarios, no dietas completas.

Comida deshidratada

Alimento al que se le retira el agua mediante calor suave y circulación de aire, a temperaturas muy inferiores a las de la extrusión. Queda un preparado seco, en polvo, copos o trozos, que se rehidrata con agua tibia antes de servir. El procesado es más suave que el de un pienso, aunque su intensidad varía bastante según el producto: algunos quedan cocinados y otros se acercan más a un crudo desecado. A cambio de ese secado, se conserva mucho tiempo, no necesita frío y ocupa poco, lo que lo hace muy cómodo para viajes.

Cocinada

Es la más parecida a nuestra propia dieta: comida cocinada con ingredientes reconocibles. Ofrece un procesado suave y bastante humedad. También aquí tenemos la opción de prepararla en casa o comprarla ya hecha.

Comercial. Es muy práctica porque no hay que cocinar: llega refrigerada a domicilio y normalmente está lista para abrir y servir. La mayoría de estos productos están formulados como completos, pero conviene comprobarlo igualmente en la etiqueta, porque también existen menús y recetas sueltas registrados como complementarios. Que parezca comida casera no garantiza que esté equilibrada. Sus otros inconvenientes son el precio y la dependencia de la cadena de frío.

Casera. Cocinarla en casa permite controlar todo lo que come el perro y resulta muy apetecible. Es una opción especialmente valiosa en animales con patologías, porque permite escoger los ingredientes y ajustar los nutrientes a lo que ese animal necesita. A cambio, exige tiempo de preparación. Aquí vuelve a aplicarse la regla de siempre: una dieta casera casi siempre necesita suplementación.

Tutora sirviendo comida casera cocinada en el cuenco de su perro

Pienso

Son croquetas cocinadas a alta temperatura y presión, aunque hoy existen distintos tipos de procesado, algunos menos agresivos, como el prensado en frío, el horneado o la extrusión a baja temperatura. Es el formato más extendido por una razón: es práctico, se conserva bien, resulta fácil de dosificar y, si es completo, está formulado para ser equilibrado.

Su principal inconveniente es el grado de procesado. Las altas temperaturas generan compuestos de la reacción de Maillard y reducen el valor de algunos nutrientes. Además, tiene muy poca humedad, en torno al 8–10 %, así que el perro debe compensarla bebiendo más agua que con otras dietas. Por eso conviene que tenga siempre agua fresca disponible. Entre unas marcas y otras la calidad varía muchísimo.

Comida húmeda

Es un alimento esterilizado dentro de su envase. Aporta mucha agua, en torno al 75–80 %, resulta muy apetecible y suele funcionar bien con perros inapetentes o mayores, animales con problemas dentales o a los que necesitamos aumentar el aporte de agua. Según la textura, encontramos paté o mousse, trozos en salsa o gelatina, guisos y carne en su jugo.

Por otro lado, es más cara por ración, se estropea rápido una vez abierta (hay que taparla y guardarla en la nevera) y el proceso de esterilización es intenso. Ojo: muchas latas son complementarias, no completas, sobre todo las de carne en su jugo.

Mixta

Es la opción de quien quiere mejorar la alimentación de su perro sin dar el salto completo a una dieta cruda o cocinada, por tiempo o por presupuesto. Consiste en sustituir una parte del pienso por algo mejor: pienso más comida húmeda, pienso más liofilizado, comida casera algún día de la semana…

Hay dos cosas que tener en cuenta. La primera es que los extras no desplacen al alimento completo: si crecen sin control, la dieta deja de estar equilibrada. La segunda es la tolerancia de cada animal: introducir un alimento nuevo de golpe puede provocar heces blandas o diarrea, así que conviene hacerlo de forma progresiva.

Es aconsejable que las dietas mixtas estén supervisadas por un profesional, ya que cada mezcla altera el equilibrio de nutrientes del conjunto, aunque cada alimento por separado sea completo.

Tabla comparativa de tipos de comida

Todos los formatos de un vistazo. Los precios son relativos entre formatos (€ más barato, €€€ más caro), no importes.

TipoProcesadoHumedadConservaciónPreparaciónRiesgo de desequilibrioRiesgo microbiológicoPrecio
PiensoAlto (extrusión) o medio (prensado en frío, horneado)Baja (8–10 %)Meses, sin fríoNingunaBajo si es completoMuy bajo€ a €€€
Comida húmedaAlto (esterilizada)Muy alta (75–80 %)Larga cerrada; nevera al abrirNingunaBajo si es completaMuy bajo€€ a €€€
Cocinada comercialMedioAltaFrío o congeladoNingunaBajo si es completaBajo€€€
DeshidratadaMedio, variableBaja; se rehidrataMeses, sin fríoNingunaBajo si es completaVariable según producto€€ a €€€
LiofilizadaMínimoBaja; se rehidrataMeses, sin fríoRehidratarMuchas son premios o complementariasComo el crudo€€€
BARF comercialMínimoAltaCongeladoDescongelarRevisar si es completa o complementariaAlto€€ a €€€
Casera crudaMínimoAltaCongelado o neveraAltaAlto si no está formuladaAlto€ a €€ + suplementos
Casera cocinadaMedioAltaCongelado o neveraAltaAlto si no está formuladaBajo€ a €€ + suplementos

¿Cómo cambiar de un tipo de comida a otro?

Sea cual sea la opción que elijas, el cambio nunca debe hacerse de un día para otro. La flora intestinal y las enzimas digestivas necesitan tiempo para adaptarse a un alimento nuevo, y un cambio brusco suele acabar en heces blandas, gases o diarrea. Eso, además, hace que muchos tutores abandonen a los pocos días pensando que la nueva dieta no le sienta bien a su animal, cuando el problema era el ritmo.

Perro esperando junto a su cuenco de comida

Lo habitual es hacer la transición sustituyendo cada vez una porción mayor del alimento antiguo por el nuevo hasta completar el cambio. Dependiendo del animal, este proceso puede ser de varios días o semanas. En animales con el estómago sensible o con problemas digestivos previos conviene alargarlo bastante y avanzar solo cuando las heces se mantengan normales.

Durante ese periodo merece la pena fijarse en tres cosas: cómo son las heces, si hay vómitos o molestias digestivas, y si acepta bien la comida. Si algo no va bien, lo razonable es retroceder un paso y volver a una proporción que sí tolerase, no abandonar el cambio entero.

¿Cuál es la mejor opción?

Pues como en casi todo en esta vida, no hay una respuesta única, y a veces no es fácil de averiguar, sobre todo en animales con problemas digestivos. Lo más sensato es no dejarse encandilar por la palabra natural y hacer una pequeña reflexión antes de cualquier cambio. Cada animal tiene un estado de salud, unas necesidades y unos gustos. Pero es que además cada familia tiene su propia realidad: más o menos tiempo para dedicar a la cocina, un presupuesto y un grado de concienciación diferente. Por eso, lo que funciona en una casa no funciona en otra.

La buena noticia es que no tienes que decidirlo solo. Estamos aquí para ayudarte a encontrar la mejor opción para ti y para tu animal, y para sacarte de dudas en este mar de piensos e información.

Si no tienes claro por dónde empezar. Si dudas de si le estás dando lo que necesita, o ya le das comida cruda o cocinada pero no sabes qué suplementos lleva, puedes pedir una Consulta Orientativa. En 40 minutos nos cuentas cómo está, su edad y su raza, si tiene alguna enfermedad y, lo más importante, qué come y en qué cantidad. Con esa información te daremos una valoración real y tú decides si quieres dar un paso más. Además, si después contratas un plan, esos 49 € se descuentan del precio final.

Si ya lo tienes claro. Si quieres pasarte a comida cruda, cocinada o mixta, a estas alturas ya sabes que lo importante es que la dieta esté formulada por un veterinario para asegurar que sea completa y equilibrada.

Si tu animal está sano, con el Plan Nutricional diseñaremos dos menús completos, equilibrados y apetecibles, con los ingredientes que más disfrute y que puedas encontrar en tu zona. Y recibirás acompañamiento durante la transición para poder consultar tus dudas y hacer las modificaciones pertinentes.

Si en cambio tu animal tiene alguna patología diagnosticada por su veterinario de referencia o necesita bajar de peso, lo haremos a través de la Nutrición Clínica, con un acompañamiento de varias semanas para comprobar que se adapta bien e ir ajustando la dieta en función de la evolución.

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Publicado por:

Carme Pellicer

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